Camiño dos Faros, siete años de lucha por un reconocimiento oficial

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MARÍA EIMIL /

Playas, acantilados, estuarios, mar abierto, un puerto pesquero, miradores, ríos, aldeas y restos arqueológicos se entremezclan en el Camiño dos Faros, que recorre la Costa da Morte desde Malpica hasta Finisterre. La ruta, que discurre por la costa durante 200 kilómetros, fue descubierta por cuatro amigos mientras hacían senderismo. Tras limpiarla y “ponerla a punto” decidieron darla a conocer en el año 2012. Desde entonces, y pese a no contar con el reconocimiento necesario para ser objeto de promoción por parte de las administraciones, ha conseguido consolidarse en toda Europa y según Traski, que así es como se hace llamar el portavoz de Camiño dos Faros, “recibe cada año entre 15.000 y 20.000 visitantes”.

“En Europa están alucinados con el desarrollo del Camiño dos Faros y también con que no se haya reconocido esta ruta, que es única en el mundo”. También recuerda que muchas agencias la comercializan en Inglaterra y Alemania: “Aparece en más de 50 folletos de turoperadores”.

Al otro lado del teléfono, Traski manifiesta su sorpresa tras recibir, días atrás, el Premio Galicia de Turismo Sostenible durante una gala organizada por el Clúster de Turismo de Galicia en colaboración con la Xunta. Al subir a recoger el galardón, su presidenta, Cristina Alonso, señaló el deseo de la asociación de cambiarlo por la “homologación como Ruta de Gran Recorrido GR”, lo que, tal y como explicó, permitiría “a todos los usuarios poder disfrutar del camino sin problema y, a los Concellos, mantener su trazado en condiciones adecuadas”.

“Nos quieren pisar la cabeza”

“La ruta va a permanecer aunque la Xunta nos quiera pisar la cabeza, porque es un recurso turístico, no un chupador de subvenciones”, señala en clara referencia a la Ruta dos Faros de Galicia, el proyecto que el Gobierno Gallego presentó en noviembre de 2018 en Santiago de Compostela, después de haber mantenido reuniones con los responsables de la Asociación Camiño dos Faros.

Su portavoz acusa a la Administración autonómica de haber querido plagiar su proyecto: “Nos reunimos con Turismo de Galicia y nos dijeron que teníamos que conseguir la homologación de la ruta para poder ser reconocida y señalizada pero, en el año 2016 la Consellería de Medio Ambiente nos pidió un estudio de impacto ambiental para poder proceder a su homologación”.

Desde ese momento, asegura Traski, se pusieron a trabajar para elaborar un informe completo, de casi 350 páginas, sobre el Camiño dos Faros, que presentaron hace más de seis meses sin haber obtenido ningún tipo de respuesta por parte de la administración autonómica.

Un futuro incierto

Este mes de diciembre será decisivo para esta asociación, sin ánimo de lucro, que lleva años luchando para poder obtener la homologación como Ruta de Gran Recorrido que otorga la Federación Galega de Montañismo.

Esto implica el reconocimiento de la ruta, que pasaría a estar sujeta a la normativa del Manual de Senderos FEDME 2018, que, a su vez, distingue los senderos homologados en tres categorías. La adecuada para O Camiño dos Faros es la de Gran Recorrido, que se identifica con las letras GR y un número y se refiere a los senderos de más de 50 kilómetros.

Según la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada, la homologación es un proceso federativo que se centra en garantizar la seguridad del senderista, comprobar que se cumplen unos mínimos de calidad y asegurar una homogeneidad de la red de senderos por toda España.

Camiño dos Faros en la prensa internacional

¿Por qué hacer senderismo por el Camino de los Faros de España? Es el titular de un artículo publicado en la prestigiosa revista Forbes el 16 de julio de 2019 y firmado por Jeanine Barone. En él, la colaboradora señala que este sendero “ha tocado su alma de muchas maneras” y se refiere a sus vistas, a las aldeas “conectadas con el mar”, a la seguridad y a la “historia, cultura y vida” de sus locales y tierras.

Forbes no fue el único medio internacional que se hizo eco del Camiño dos Faros, sino que la ruta llego a convertirse en la portada de The Washington Post, con un artículo firmado por Dina Mishev, que la recorrió durante seis días.