El Gobierno descarta aplicar una tasa al combustible de aviones y barcos como “primera opción”

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PABLO LÓPEZ / 

La ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño, ha salido al paso de las voces del sector turístico que expresaron su preocupación ante la posibilidad de que el Gobierno implantara una tasa al combustible de aviones y barcos de pasajeros. Así, en su intervención durante una mesa redonda de la Cumbre del Clima, explicó que aplicar esas cargas “no es la primera opción” para el Ejecutivo español.

Pese a reconocer que la postura de España es la de explorar otras vías, la ministra reconoció que son muchos los países que abogan por la tasa y que defienden lo adecuada de su implantación “muy intensamente”.

La condición de España como país periférico dentro del continente europeo y la posibilidad de que las polémicas tasas resten competitividad en sectores como el turismo son los dos motivos principales por los que Calviño y su equipo quieren ser especialmente “cuidadosos” en todo lo relacionado con la fiscalidad verde.

Posturas enfrentadas

La Cumbre del Clima, que se celebra en Madrid hasta el próximo viernes, ha servido de altavoz para los movimientos más críticos con la contaminación que generan los transportes turísticos, en general, y los aviones, en particular. También han llevado a organizaciones como la Mesa del Turismo a lamentar la “demonización” del sector que pretenden algunos grupos y a advertir de los efectos contraproducentes de imponer nuevas tasas.

La producción de aviones con materiales más ligeros por la industria aeronáutica, la sustitución del combustible contaminante de cruceros y ferris por gas licuado y las medidas para el ahorro de energía en los hoteles son algunos de los ejemplos que la Mesa menciona para demostrar que el sector turístico es uno de los primeros interesados en hacer frente al cambio climático.

La Mesa para el Turismo considera especialmente grave la actitud de los poderes públicos, a los que acusa de “participar en el clima emocional· y de “proponer medidas que no contribuyen a solucionar los retos reales del cambio climático”, como la creación de impuestos sobre el transporte aéreo o sobre la actividad hotelera.