El movimiento “vergüenza a volar” ya se nota en los hábitos de los españoles

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PABLO LÓPEZ / 

El movimiento vergüenza a volar (flygskam) que nació en Suecia ha comenzado a ganar adeptos en todo el mundo y España no es una excepción. Un estudio elaborado por Weekendesk concluye que hasta un 48% de los viajeros españoles prefiere reservar desplazamientos cortos para los que no sea necesario recurrir al avión.

El informe Hábitos y tendencias del turismo de fin de semana muestra una creciente concienciación de los turistas nacionales con la lucha contra el cambio climático, pues únicamente un 28% de los encuestados declara no estar preocupado por el medio ambiente y por el futuro del planeta.

Así, la tendencia a reservar viajes que duren menos de dos horas se impone cada vez con más fuerza. Es por ello por lo que la media de los desplazamientos de los usuarios de Weekendesk se sitúa en los 88 kilómetros.

Suecia, donde nació la conocida activista medioambiental Greta Thunberg, fue uno de los primeros países en notar este movimiento contrario a la utilización abusiva del transporte aéreo por considerarlo demasiado contaminante. El pasado verano, la cifra de pasajeros de los aviones había caído un 8% en vuelos nacionales y cerca de un 3% en vuelos internacionales.

El avión no es el único medio de transporte que está en la diana de los grupos ecologistas que luchan contra el cambio climático. Organizaciones como Transport and Enviroment, de la que forman parte la española Ecologistas en Acción y la alemana NABU, alertaron de la escasa preocupación de la industria de los cruceros por implantar en los barcos sistemas y combustibles menos contaminantes.