La Asociación Española de Enoturismo denuncia falta de promoción del sector, que representa el 1,1% del turismo en España

Cata Vino

MARÍA EIMIL /

Falta de profesionalización y promoción del enoturismo, son las causas de que esta actividad económica solo represente en España poco más de un 1,1% de los movimientos turísticos. Lo denuncia la Asociación Española de Enoturismo (AEE), a través de un documento en el que compara esta situación con la de otros países, como Portugal, donde el 10% de los viajeros realizaron enoturismo; o Francia, donde se registraron 10 millones de enoturistas en 2016. En España, la cifra fue de 2,9 millones entre 2018 y 2019.

“Es patente que nuestro enoturismo aún no es suficientemente conocido, ni por los propios españoles ni fuera de nuestras fronteras”, señala el comunicado de la AEE con motivo del Día Mundial del Enoturismo, celebrado el pasado domingo 10 de noviembre. Una fecha que, según la AEE, tiene que servir para reflexionar sobre la importancia de esta actividad económica en España, ya que “prácticamente cualquier rincón de nuestra geografía nacional es apto para crear, desarrollar y ofrecer momentos inolvidables de ocio y cultura en entornos naturales de viñedos: un tesoro más que añadir a nuestro ingente patrimonio y capacidad de acogida turística”.

2,9 millones de enoturistas entre 2018 y 2019

Según los informes estadísticos 2018-2019 de Turespaña, el INE y el Observatorio del Club del Producto, 20 años después de la creación del Club de Producto ‘Rutas del Vino de España’, de los 323 millones de turistas registrados en España, solo 2,9 millones fueron enoturistas, lo que supone un descenso del 7,8%. Además, solo el 0,9% de los turistas eligieron como destino alguna de las Rutas del Vino.

“Aún se están dando los primeros pasos”, señalan desde la Asociación Española de Enoturismo (AEE), “para avivar un Club de Producto que llevaba adormilado demasiados años, procrastinado, a pesar de la financiación pública recibida”.

Captar al turista internacional

La proporción de enoturistas nacionales y extranjeros es de 75% y 25%, respectivamente. El dato contrasta con la que se registra en la cifra de turistas, del 60% y el 40%.

Según la información que traslada la Asociación Española de Enoturismo, solo el 0,6% de los turistas internacionales tuvieron como destino algún entorno vinícola, el 1,1%  en el caso de los viajeros nacionales.

“Las cifras, si ya de por sí son bajas, habría que disminuirlas hasta un 40%”, señalan desde la AEE, ya que solo el 60% pernoctan en el destino, mientras que los restantes son enovisitantes o enoexcursionistas. Un dato al que hay que sumar el descenso de la estancia media, que se sitúa en torno a los 2,4 días.

Falta de profesionalización

Además de la falta de profesionalización turística “tanto del personal para atender las nuevas necesidades, como por parte de los gestores de las bodegas, que exigen resultados inmediatos”, la Asociación Española de Enoturismo denuncia ausencia de promoción y desconocimiento de los foros y ferias y la insuficiente presencia en redes sociales. Además, recuerda que el sector no había estado presente en Fitur de manera privada independiente hasta la aparición de la AEE, y reclama que muchos de estos profesionales desconocen la existencia de las otras dos ferias de turismo más importantes del mundo: Londres (World Travel Market) y Berlín (ITB).

La comercialización es otro factor que, según la AEE, influye en el escaso conocimiento que existe sobre el enoturismo en España y que se refleja en la falta de configuración de una oferta y de paquetes que vender a los turoperadores. “A día de hoy, en la mayoría de las bodegas, para reservar visitas, se ha de llamar por teléfono o enviar correos electrónicos”, denuncian.

Además de esto, apuntan la “pobre comunicación entre los diferentes actores públicos y privados que participan en esta actividad”, los diferentes niveles de identidad y diferenciación de los destinos enoturísticos, la carencia de un observatorio que genere datos fiables de relevancia operativa o la ausencia de innovación tecnológica, cultural e institucional para alinearse con la dinámica de nuevos clientes, nuevos mercados y nuevas formas de gobernanza en los destinos y regiones.