18 marzo, 2025
Casa Abelleira es sinónimo, como pocos locales de restauración, de tradición y sabor al más puro estilo «enxebre». Esta marca, que se ha convertido en todo un referente por sus chicharrones, cuenta en la actualidad con dos establecimientos, situados a escasos kilómetros el uno del otro. Una taberna, en la localidad coruñesa de Bertamiráns (Ames), muy próxima a la capital, y un restaurante, ubicado en el concello limítrofe de Brión, donde se ha puesto de moda un plato muy típico de la gastronomía gallega: el cocido.
Con la temporada de cocidos llegando a su fin, el propietario y gerente de Casa Abelleira, Manuel Abelleira, se muestra muy satisfecho con la buena acogida que continúa teniendo este emblema de la cocina. «Nosotros ofrecemos un servicio completo. Un cocido como se hacía antes, con producto de proximidad, y de la mejor calidad», declara el encargado de mantener el negocio levantado por sus padres hace más de sesenta años. «Al final, todo lo retro vuelve», comenta con cierta sorna Abelleira, en referencia al éxito cosechado, no solo por sus cocidos, sino también por sus chicharrones, que han traspasado todas las fronteras geográficas gracias a su colaboración con el Circuito de Golf TUR 43.
«El propio Concello de Ames nos animó a participar en el circuito, ya que consideraron que no hay mejor representación del municipio que los chicharrones», comenta Manuel Abelleira, orgulloso de lo lejos que ha llegado su producto estrella. «Agradecemos mucho la oportunidad de poner en valor y dar a conocer los chicharrones entre jugadores de otras comunidades», añade, asegurando que ha recibido muy buenas reseñas y opiniones. Incluso, han logrado nuevos clientes en su restaurante, que habitualmente tiene un público muy fiel.
«El Circuito TUR 43 ha permitido que nos visite gente de otras provincias y que poco a poco se vaya conociendo más allá de Ames y su comarca»
«El Circuito TUR 43 ha permitido que nos visite gente de otras provincias y que poco a poco se vaya conociendo más allá de Ames y su comarca», sostiene, haciendo un balance muy positivo de su colaboración con el evento deportivo que cada año congrega a más jugadores, tanto de Galicia, como de Asturias y del norte de Portugal. «Tenemos la intención de seguir colaborando y siendo parte del certamen por muchos años más», afirma, rotundo.
Pero volviendo al temas de los cocidos, Manuel Abelleira se muestra convencido de que la clave del éxito de este plato, que cada fin de semana congrega en su restaurante a decenas de personas, se encuentra en la calidad del producto con el que trabajan. «Lo que marca la diferencia es el producto, pero también el cariño con el que lo realizamos», afirma. «Hacer algo artesano requiere tiempo. Y una producción limitada también tiene sus dificultades. Mantener el sabor auténtico no es fácil, y es un esfuerzo que realizamos día a día», explica.
Con el ritmo de vida actual, cada vez es más habitual que gente de todas las edades escoja los restaurantes para volver a disfrutar de un plato de los de toda la vida. Especialmente en el caso del cocido, que «es un plato caro, si se hace como antes. Nosotros aprovechamos todas las partes del cerdo», asegura, señalando que ofrecen también «agua de caldo» y filloas de pedra. «Es un cocido contundente», afirma.
«Hacer algo artesano requiere tiempo. Y una producción limitada también tiene sus dificultades. Mantener el sabor auténtico no es fácil, y es un esfuerzo que realizamos día a día»
«La gente quiere disfrutar, y no pasarse la mañana cocinando», manifiesta, en alusión a los tiempos requeridos para preparar este plato de la forma tradicional. «Yo lo hago como me enseñaron a mí y como se hacía antaño. La gente agradece que lo hagamos así, les recuerda a su infancia. Es un plato muy nostálgico, que gusta mucho, y devuelve a casa», remarca. Ante la buena acogida de sus cocidos, desde Casa Abelleira han decidido alargar un mes más la temporada. «Los fines de semana estamos llenos. Tenemos hasta lista de espera para comer el cocido», asegura, muy agradecido por una clientela que es muy fiel.

Sabor y tradición. Sin duda, esta es la receta perfecta que ha hecho triunfar a Casa Abelleira. El éxito de sus chicharrones ha propiciado que sus gerentes tomen medidas para llevar su producto a lo más alto del panorama gastronómico. Es por eso que recientemente han mantenido una reunión con responsables de la Xunta de Galicia para pasar a formar parte del sello Artesanía Alimentaria, puesto en marcha por Agacal. «Desde la Axencia consideran que nuestro producto cumple con los estándares y requisitos que buscan para incorporarnos a este sello, que certifica la calidad de los productos. Los elaboramos de manera artesanal, son de km0, y tenemos una producción limitada», sostiene, destacando que para obtener un «sabor tradicional, es necesaria una cocina tradicional».
«Nuestro punto de venta está en casa. Nunca nos enfocamos en los canales de distribución grandes y masificados»
«Nuestro punto de venta está en casa. Nunca nos enfocamos en los canales de distribución grandes y masificados», manifiesta Manuel Abelleira. De hecho, están pensando en llevar sus productos a tiendas especializadas y gourmet. «Es una opción que estamos valorando, ya que es una manera de llegar a un público más concreto sin perder la esencia que nos hace únicos. La venta al por menor, con un packaging trabajado y propio, que nos diferencie, y en contacto directo con el cliente final, es lo que buscamos. Creemos que es una buena opción para seguir creciendo y encontrar nuestro sitio en el mercado», asegura.
A día de hoy, confirma que ya han visitado un par de establecimientos de estas características en Santiago de Compostela, como Alimentación Victoria, con más de un siglo de historia y especializados en productos típicos gallegos. Sin embargo, no descartan llevar sus productos a otras provincias e, incluso, dar el salto a otros rincones de España. Tiempo al tiempo. «Sí tenemos en mente entrar en el mercado de las tiendas gourmet. Es nuestro objetivo a largo plazo», concluye.