12 febrero, 2025
Diego Armando García es el encargado del departamento de Ventas de Bonilla a la Vista, la empresa familiar coruñesa que fabrica las patatas fritas más conocidas y reconocidas mundialmente. La compañía que ha triunfado en Hollywood haciendo gala del mejor sabor gallego, con productos naturales y de calidad, hace suya una receta tradicional con la que han conquistado los mercados internacionales más exclusivos. Y con los que llegan a diferentes eventos a lo largo y ancho del país, como el Circuito de Golf TUR 43, con el que llevan colaborando desde sus inicios para poner en valor y promocionar todo lo bueno que Galicia tiene que ofrecer en el panorama enogastronómico.
Galicia tiene una rica tradición gastronómica. ¿Cómo logran, desde Bonilla a la Vista, llevar ese sabor único al paladar global a través de un producto tan particular como son las patatas fritas?
Es un producto muy arraigado en el mercado gallego, que es el principal mercado de la empresa. Si a esto le añadimos que no se ha modificado en ningún momento la receta, ni la manera de freírlas, lo convierte en un producto muy reconocible. Tratamos de trasladar a nuestros consumidores algo más que un aperitivo, un producto con historia, tradición y máxima calidad.
A menudo participan en eventos gastronómicos, tanto a nivel nacional como internacional. ¿Son estas ferias el mejor escaparate para poner en valor sus productos?
Sin duda, una feria gastronómica es un punto de encuentro de la empresa con nuestros clientes, futuros compradores o incluso cliente final. En ellas siempre ofrecemos una muestra de producto, no hay mejor carta de presentación que la degustación de nuestra patata.
Y hablando de ferias… Madrid Fusión se ha convertido en uno de los eventos más destacados del panorama gastronómico nacional. ¿Qué significa para Bonilla a la Vista estar allí y compartir espacio con tantos productores diferentes?
Hemos asistido a Madrid Fusión junto con otras empresas del sector, como representantes de la Deputación de A Coruña. Son eventos enriquecedores donde se establecen nexos con diferentes empresas y siempre es un orgullo y nos sentimos agradecidos a la Deputación por solicitar nuestra presencia.
En un evento de tal magnitud, ¿cómo logran destacar entre tantas propuestas? ¿Cuál diría que es el valor diferencial de su marca?
Hubo un evento similar en 2024 en Madrid con más de 2.000 empresas con su stand, y Bonilla a la Vista fue elegida stand preferido de los asistentes. Es clave lograr la atención en un feria entre tanta oferta, empatizar con el visitante, ofrecer degustación de nuestra patata, dedicarle la mejor atención a cada visita y ser capaces de transmitir que tenemos un producto de la máxima calidad en el sector y de fácil acceso al consumidor.
«No hay mejor carta de presentación que la degustación de nuestra patata»
Bonilla a la Vista ha logrado penetrar en mercados internacionales con gran éxito, gracias, en parte, al impacto de las redes sociales. ¿Cuál es el secreto para conectar con consumidores de diferentes culturas y países?
Es una pregunta muy difícil, no hay una tecla. ¿Cómo Oprah Winfrey logra comprar nuestra patata y que ella misma decida incluirla en sus artículos favoritos anuales? No destinamos partidas de inversiones en marketing y publicidad para introducirnos en nuevos mercados. ¿Cómo logramos aparecer en una película oscarizada como «Parásitos» y que llame la atención de nuevos compradores a nivel mundial? Voy a lo mismo, producto y calidad, boca a boca y presencia en ferias que nos dan la posibilidad de que la gente pruebe estas patatas fritas.
¿Qué diferencias ha notado entre la percepción del sabor gallego en España y en mercados internacionales? ¿Cómo adaptan sus productos para satisfacer esas diferentes expectativas sin perder su autenticidad?
El producto gallego es sinónimo de calidad, esto es innegable. Se asocia a producto cuidado, bien hecho. Esta es la percepción que se tiene principalmente en el mercado nacional. Hay una cosa que siempre es innegociable para nosotros, que es mantener una línea como marca y en la propia producción hemos tenido propuestas para renovar nuestra imagen, nuestro packaging, el logo o, incluso, añadir o sacar variantes de sabor a nuestras patatas. Creemos firmemente que en un mercado que ofrece tantas novedades en el sector de la alimentación, la mayor diferenciación es ser uno mismo y hacer algo tan innovador hoy en día utilizando un producto natural, con patata, aceite de oliva 100 % y sal marina.
¿En qué mercados o países han experimentado un mayor crecimiento de Bonilla a la Vista? ¿Cómo gestionan esa expansión internacional de forma estratégica?
Estamos trabajando actualmente en cerrar nuevos mercados, pronto entraremos en nuevos países. El mercado americano y australiano han experimentado un buen crecimiento en los últimos años, y en líneas generales el mercado exterior supone entre un 15 % y un 20 % de nuestra producción. Tenemos un trato continuo con nuestros distribuidores o puntos de venta directos. Su feedback es muy importante para nosotros, nos ofrece una visión diferente y nos ayuda a entender mejor el mercado. Estamos en una fase de aprendizaje continuo, esta empresa tiene más de 90 años de historia, y es principalmente a partir del 2017 cuando nos adentramos a explorar comercialmente otros mercados.
«Estamos trabajando actualmente en cerrar nuevos mercados, pronto entraremos en nuevos países»
La gastronomía gallega está viviendo un auge internacional. ¿Qué papel juega Bonilla a la Vista en este fenómeno y cómo se sienten contribuyendo a la globalización del «sabor gallego»?
Con mucho orgullo de formar parte junto con otras empresas de representar la calidad de nuestra materia prima y la capacidad de los gallegos de crear, de emprender y de diferenciarse.
Bonilla a la Vista ha mantenido una identidad muy fiel a la tradición, pero también se ha destacado por su capacidad de innovación. ¿Cómo consiguen ese equilibrio perfecto entre tradición y modernidad en sus productos?
Tenemos visitas habitualmente de colegios, grupos en formación, etc. Y lo que más les llama la atención es la cantidad de gente que tenemos en la planta de fabricación. Desde un supervisor de calidad en la entrada de patata cruda con cuchillo en mano, supervisores en el propio tren de frito, o selección manual de la patata que no entre dentro de nuestro canon de hoja frita tras la selección automatizada por tamaño y color de la patata. También tenemos personal en la sección de envasado en cajas o en la puesta de la cinta del asa de la lata a mano. Son detalles diferenciadores gracias a trabajadores que, en muchos casos, llevan más de 25 años con nosotros. La idea de empresa familiar no es solo proveniente de la gerencia, también de nuestros empleados.